Siempre creí que la vida tendría alguna mágica forma  de juntarnos... que el hilo rojo que teníamos atado de corazón a corazón no dejaría alejarnos demasiado nuestros pasos... no fue así.

Te alejaste  de golpe y sin vistazo, como despertando pero sin  que el dinosaurio estuviera ahí  ... dejaste tanto vacío que  la vida se hizo densa; con dificultad para respirar,  dormir, hablar... por primera vez perdí apetito por la vida, y tenía tanta agua en los ojos que tuve que ir a tirarla al mar.

Rompí todo; los cuadros  que me regalaste,  la vida que te regale y como acto final de venganza me rompí a mi, lo que creía, mis principios y me regalé furiosa y destrozada, con un fuego insaciable,  consumiendo todo a mi pasó.

Hasta que un alma dulce me extendió su mano... tocó el fuego con riesgo a quemarse y calmó la tempestad.

Aún así por todos lados que camino, me tropezó  y me enredo con este hilo rojo que no me lleva a ningún lado pero que está por todas partes y sigo pensando que a la vuelta de una esquina serás tú, en la otra punta del hilo...

Imagen de autor conocido "de cuyo nombre no quiero acordarme"

Comentarios

Entradas más populares de este blog